En el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, es grande la tentación de otorgarnos el título honorífico de Quijote a todos los que intentamos hacer del cine (o cualquier otro arte) un modo de vida, ya sea a través de la práctica artística o de la reflexión teórica. Quijotesco. Lo que fuera ingrato sinónimo de locura risible, nos sirve ahora de escudo presuntuoso y autocomplaciente. Cuando lo cierto es que es el mundo el que parece haber perdido la cordura, mientras algunos hacemos lo posible por crearnos otro, paralelo, que tenga algo que ver con nosotros. Pero no pudiendo renunciar al primer mundo, acabamos vertiendo en el segundo nuestras inquietudes, nuestras frustraciones y anhelos. De ahí que los textos que te invitamos a leer, nos hablen tanto de sus autores como de sus objetos de análisis.

 

Cuando califica Une Jeunesse Allemande de “cóctel molotov”, Gabriela Vargas, sin saberlo, está describiendo su propio texto, rabioso, políticamente incorrecto. Un artefacto de guerrilla a través de la palabra. El activismo feminista de Mireia Iniesta hace que sus palabras tiemblen de emoción, como la cámara de Todd Haynes al final de Carol. A Julio Lamaña no le queda otra que aportar su reciente experiencia colombiana para reivindicar la realidad indígena amazónica, a costa de las idealizaciones de El abrazo de la serpiente. Pintura, cómic, fotografía, música rock,… Más allá de los dos últimos filmes de Jem Cohen, Mariana Freijomil necesita rastrear en todo aquello que la rodea porque, en el fondo, es su propia voz, su propia historia, lo que está en juego. Y supongo que tampoco es casual que sea un servidor quien se haya puesto la armadura y escapado, a través de Welles y Tarkovsky, a la mente de Don Quijote, para hablar del cine como experiencia vital.

 

Sabéis que Cinergia no es una revista de críticas de actualidad. Tampoco hay encargos. Pero esa libertad tiene un precio. Quizá vaya siendo hora de reconocer que, desde el momento que elegimos una película o un tema, hasta que escribimos la última palabra, los analizados somos nosotros.