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Palmarés Sitges'16



Aerofagia, tricofagia (compulsiva ingesta de pelo), dudosas bebidas detox y mucho canibalismo. Más de uno habrá acabado Sitges’16 con problemas estomacales. Y es que el festival lo regurgita todo hasta el punto de convertir los abucheos en Sundance a Swiss Army Man en el premio a la mejor película de esta 49ª edición.


El gesto alcanza hasta a Daniel Radcliffe, premio al mejor actor por atreverse a interpretar a un cadáver. La noruega La autopsia de Jane Doe se llevó el premio especial del jurado y el blockbuster coreano Train to Busan le valió a Yeon Sang-ho (en su primer film no de animación) el premio al mejor director, además de hacerse con el de los mejores efectos especiales. El cine coreano demostró su buen momento también con El Extraño (The Wailing), premiada con la mejor fotografía y reconocida por el jurado de Focus Àsia.


Es comprensible que el jurado haya ignorado a Paul Schrader o a Kiyoshi Kurosawa, autores consagrados y cuyas excelentes Dog Eat Dog y Creepy (respectivamente) habían entrado con calzador en la sección competitiva (¿las podemos considerar cine fantástico?). Pero Grave, el contundente debut de la francesa Julia Ducournau (que nos llegará en marzo bajo el título de Crudo) habría representado muy bien el espíritu de Sitges. Suerte que los otros jurados (aquí se reparten premios a tutiplén) sí reconocieron sus méritos (mejor dirección novel y mejor película europea).


En la siempre interesante dicotomía crítica-público, la primera se decantó por The Neon Demon, de Nicolas Winding-Refn, mientras que el público lo hizo por The Handmaiden, de Park Chan-wook, dos películas con indudables valores estéticos, y cierta impostura.


En cualquier caso, Cinergia empieza a preparar su especial Sitges, donde ya no entraremos a valorar los premios (que poco nos importan) y sí profundizaremos en líneas temáticas y películas concretas que merecen nuestra atención.


© Xavi Romero, octubre 2016

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