RECUERDOS DE SITGES

October 6, 2017

 

 

 

 

 

La viñeta que encabeza este texto es obra del gran Jaume PERICH (1941-1995), y se publicó en El Correo Catalán con motivo de la primera edición del Festival de Sitges (en realidad, aún no tenía la categoría de festival) allá por el año 1968.

 

En Internet se pueden encontrar fragmentos de crónicas de aquellos poco lustrosos inicios, seguro que llenos de anécdotas, derivadas de la falta de medios. Parece que en esa precariedad se gestó ya el espíritu burlón de uno de los certámenes cinematográficos más adorados por un público fiel. Según me han contado, la ausencia de subtítulos para la mayoría de películas extranjeras, motivó la aparición de un orador que, forzosamente, debía reinterpretar el relato.

 

Para un servidor, el Festival de Sitges empezó unos veinte años más tarde…

 

Recuerdo mis primeras escapadas adolescentes, los aparadores decorados, algún que otro susto (pre-Zombie Walk) de gente disfrazada, los paseos al Hotel Melià a ver si caía algún famoso,… A veces no llegaba a ver ninguna película, pero casi era lo de menos.

 

Recuerdo un día que estaba mirando una paradita de Gorgon Vídeo (una de las muchas tiendas que tanto echo de menos de la calle Tallers de Barcelona), cuando oí la voz de un joven Santiago Segura que, a mi lado, intentaba vender su recopilación de cortos en VHS o lo que él denominaba “esta colección de pequeñas obras maestras”.

 

Recuerdo a Karlheinz Böhm (el psicópata de Peeping Tom) repartiendo en la sala un librito de su fundación humanitaria en Etiopía, y a Edith Scob (Los ojos sin rostro) llorando al recordar a Georges Franju.

 

Recuerdo ver Santo contra los zombis en una pequeña carpa de Brigadoon,  y unirme al público congregado para cantar “Saaaaanto, Saaaaanto,…”, como si de un ídolo futbolístico se tratara, y devolverle el saludo al héroe mexicano al final de la proyección, instantes antes de desaparecer subiendo unas escaleras, una vez cumplida su misión.

 

Visca Sitges! Que empiecen los nuevos recuerdos.

 

© Xavier Romero, octubre 2017

 

 

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