MOMENTOS EN SERIE / El fan forense y la intertextualidad vital

December 5, 2016

 

 

“El fandom organizado es, quizás y ante todo, una institución de teoría y crítica, un espacio semiestructurado donde se proponen interpretaciones competentes y evaluaciones de textos corrientes”

Henry Jenkins

Textual Poachers. Television, fans and participatory culture. London, Routledge. 1992, Pàg 86

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En un momento capital para la ficción serial contemporánea, Locke y Jack, dos de los protagonistas de la colosal Lost (ABC, 2004-2010), encuentran un rollo de Súper 8mm en la estación subterránea que se encuentra en la misteriosa isla en la que están atrapados.  La proyección muestra a un doctor que explica algo relacionado con algo llamado la iniciativa Dharma y con la Estación Cisne, lugar en el que se encuentran. En apenas tres minutos se sucede una serie de planos fugaces, explicaciones  ambiguas y muchos, muchísimos interrogantes. Ese misterio seduce de manera muy intensa a

Locke. Su mirada es la de un niño ávido de conocimiento irremediablemente magnetizado por las imágenes. Tras la proyección, Locke , todavía bajo el influjo de lo que ha visto dice : “Vamos a tener que ver eso otra vez” [1].

 

 

Esta secuencia del capítulo Orientation, de la segunda temporada de la serie, pone en primer plano, y de manera cristalina, una figura crucial para las series de televisión y para sus nuevas narrativas: el fan forense. Aquí, los guionistas hicieron un guiño metatextual a esa masa emergente, a ese fan que busca interpretar una obra al margen del mundo académico y crítico, una masa que busca la diferencia y que posee unos mecanismos de funcionamiento propio.

 

Los 80, década hoy tristemente convertida en un pozo sin fondo de inútil y vacía nostalgia, trae la herramienta fundamental con la que el fan va a eclosionar: el magnetoscopio. Este aparato permite ver como si de una moviola se tratase, volver a ver, ir hacia atrás y buscar el detalle donde nadie más puede verlo. El texto popular, foco sobre el que el fan se fija, se revela como fuente de significado alternativo al habitual. Las jerarquías culturales se tambalean gracias al cierre progresivo del abismo que separaba la alta de la baja cultura [2].

No es casualidad que el fan forense se incube y tenga un mayor recorrido en la televisión contemporánea. El medio catódico, medio pop e históricamente despreciado por el mundo académico-crítico, es el lugar donde existe una serialidad popular con tramas horizontales, mitologías y universos propios que nacen en la seminal Twin Peaks (ABC, 1990-1991).

El fan, obseso y esclavo de la imagen y de sus significados ocultos, conocedor enciclopédico del texto popular, escarba buscando una verdad propia, una verdad que nadie más es capaz de extraer y compartir.  Las gigantescas incógnitas que se plantearon durante los seis años de emisión de Lost supusieron la cristalización del fan forense. Este relato serial era un ser vivo, un ser que crecía cada semana y que, mientras estaba en emisión, era viviseccionado por esa masa. El fandom tiene una urgencia irrefrenable de analizar y compartir, de conseguir descifrar los enigmas en comunidad.

Las capacidades del fan no sólo se van a limitar a buscar significado oculto en series fantásticas, ciencia ficción o de misterio. La sitcom referencial será otro foco de atención para el fan forense. Series como The Simpsons (FOX, 1989- ), Family Guy (FOX, 1999-2001, 2005- ) o la monumental Community (NBC, 2009-2014, Yahoo 2015) viven y respiran intertextualidad, metalenguaje y autoconsciencia.

Los creadores saben que ese espectador tiene una capacidad de entendimiento extraordinaria. Existe un momento pregnante que confirma esta circunstancia y que reside en la citada metaserie Community (NBC, 2009-2015). Dan Harmon creador de la sitcom y showrunner, cuyo ADN está hecho de cultura pop, construye un gag a lo largo de tres años que en pantalla es casi imperceptible. En tres capítulos diferentes pertenecientes a tres temporadas*, el uso banal de la palabra “beetlejuice” culmina en el tercer capítulo, en el que se usa con la aparición en segundo plano del mismo Beetlejuice de Tim Burton (1988). ¿Quién es capaz de captar tal complejidad?: el fan de la era del DVD y de Internet, el fan cuyo conocimiento enciclopédico comparte de manera instantánea en la red. Hay que haber visto la película de Burton y saber que se invoca a Beetlejuice pronunciando tres veces su nombre. Hay que visionar una y otra vez los capítulos de la serie para dotar de significado a esos momentos diseminados en el tiempo. En el siguiente vídeo de Youtube aparecen los tres brevísimos instantes editados en continuidad que forman juntos ese momento pregnante:

 

 *(1x16 Communication Studies, 2x08 Cooperative Calligraphy, 3x05 Horror Fiction in Seven Spooky Steps

 

¿Cómo se puede ilustrar en pocas imágenes cómo se ha vertebrado la identidad de este fan forense?  Echando la vista atrás y poniendo nuestro foco en la cabecera de la sitcom de culto de HBO Dream On (1990-1996). En ella vemos a un niño creciendo ante la televisión.  A través de su rostro observamos sorpresa, risas y emoción ante toda imagen que ve en la pantalla a largo de toda su infancia. Al final de estos segundos, ese rostro se mezcla  con la estática del televisor a través de un fundido-encadenado. Esa unión ya es indisoluble y eterna: el niño se ha fusionado con lo que ha visto.

 

Si ponemos a dialogar esta cabecera con la secuencia de Lost, se podría afirmar que ese niño es ahora John Locke, el arquetipo del fan forense. La intertextualidad vital y la imposibilidad de vivir fuera del texto se aprecian en la mirada de este nuevo profeta de la imagen. Una figura que ha facilitado un cambio en la narrativa popular en un mundo  hiperglobalizado  creando así una nueva experiencia estética. El fan forense ha mutado en el lector ideal que Jauss preconizó [3], en este caso un espectador capaz de descodificar textos complejos y recargados, gracias a su intertextualidad asimilada. Un espectador que identifica, asocia, relaciona, comprende, integra y finalmente interpreta este tipo de series hipercomplejas.

 

 

© Jorge Pérez Iglesias, diciembre 2016

 

 

[1] Esta secuencia es citada por Jason Mittell en un fundacional artículo para señalar las nuevas narrativas complejas en las series norteamericanas. MITTELL, Jason. “Narrative complexity in contemporary American television ”, en The Velvet Light Trap, no. 58, 2006

[2] FIEDLER, Leslie The Collected Essays of Leslie Fiedler vols.1 &2, New York: Stein & Dub, 1971.

[3] JAUSS, Hans Robert. Experiencia estética y hermenéutica literaria, Madrid: Taurus, 1992

 

 

 

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