3 Nov 2019

Unidad a cualquier precio.

“Somos una familia. Y si hay algo que hace una familia es permanecer unida, así que entra ahí y da de comer a tu madre”.

Estas palabras, más o menos, se las dice el personaje de Nicholas Cage a su hija en Color Out of Space, sin pensar en la ambigüedad de la frase: la madre, fusionada con el hijo menor, tras ser alcanzados ambos por un rayo alienígena, se ha convertido en un engendro, y la hija se expone a ser su alimento. Richard Stanley, 27 años después de su último largo de ficción, se sirve de Lovecraft para dibujar el desmoronamiento de una familia. La entidad monstruosa es aquí inasible, líquida (mejor dicho, lumínica). Y tras una primera mitad construida con la eficacia del Poltergeist de Tobe Hopper, relato e imagen acaban también diluyéndose en la segunda.

Que la familia sea contexto y núcleo del cine de terror no es nada nuevo. Sin embargo, es llamativa la cantidad de películas que han apelado a ella en esta 52ª edición del Festival de Sitges, sobre to...

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